domingo, 20 de septiembre de 2026

asesinato de claudia tacoronte

Me recordó el asalto que padece nuestro Ulises académico: en México es más peligroso ser estudiante que maleante, clamaban, unidos, el alumnado de todo el clúster educativo poblano. Por un sombrero habrían asesinado a estudiantes en Puebla: Fiscalía.

En mi novela, el joven universitario está a punto de llegar a su pensión cuando dos mariguanos, recostados en las piedras de esa calle rellena de escombro, en la Apenas Veracruzana, le cierran el paso. Cede el portafilios, pero no la cartera (a veces es un sombrero, otras, un teléfono móvil). Eso enfureció al hermano mayor, que le ordenó al hermano menor que le diera alcance, porque el estudiante ya estaba poniendo los pies en polvorosa, y lo madreara. Era la época en que corrías 4 km diarios, y si corres por tu vida, no hay manera de alcanzarte.

    No iba llegando de ninguna fiesta, sino de un grupo de estudio: Cálculo II venía difícil y no se equivocaba, fue la primera materia que reprobó en toda su carrera, porque él sí estudiaba. 

    Le cayeron encima tan de repente, casi sin mediar palabra, acaso dijo el hermano mayor A ver qué traes, cuatro palabras, cuando le cerraron el paso, haciendo valer su superioridad numérica y el factor sorpresa (yo no sabía que el par de hermanitos se dedicaba al robo, nunca los había visto). Había que correr para salvar algo, la cartera, pero si no tenía dinero para el taxi, mucho menos para el maleante. Pero esa gente drogada se vuelve muy violenta, un drogado es más peligroso que un ebrio. Yo no quería que me lastimaran. Y no me lastimaron, no físicamente, pero sí psicológicamente: fue un sacudimiento, un golpe moral que te dejó aturdido; te robaron tu tranquilidad, tu confianza. Empezaste a ver moros con tranchete, imaginar lo peor de todo, hasta que llegaron los ataques de pánico y el desmoronamiento de tu personalidad, al grado de no salir a la calle. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario