En los primeros pasos, escritor de brújula, de tanteos, de pálpitos. Y luego, obtenido el primer borrador, escritor de mapa. Tener el mapa allana el camino, pero lo peor es no tener brújula, perder el Norte. Lo fundamental es no parar de escribir, aunque sea mentalmente. Mejor, si lo pones en blanco y negro. Pero uno tiene que pagar la renta y comer. En fin, la literatura spaghetti sale de ahí, del escritor de brújula.