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lunes, 14 de septiembre de 2026

escritor de brujula

En los primeros pasos, escritor de brújula, de tanteos, de pálpitos (creatividad). Y luego, obtenido el primer borrador, escritor de mapa (formalidad). Tener el mapa allana el camino, pero lo peor es no tener brújula, perder el Norte. Lo fundamental es no parar de escribir, aunque sea mentalmente. Mejor, si lo pones en blanco y negro. Pero uno tiene que pagar la renta y comer. En fin, la literatura spaghetti sale de ahí, del escritor de brújula.

viernes, 19 de octubre de 2018

utilidad del primer borrador

En su segunda novela, el profesor Tripp (Michael Douglas) se había ahogado en los detalles, cosa que le hace ver una lectora inestimable y futura editora: la chica de las botas rojas que interpreta mi novia Katie Holmes, la alumna a la que le arrienda un cuarto: "Tu siempre nos has dicho que el escritor debe elegir. Pues bien, aunque la genealogía de los caballos es muy interesante ... Tú no has elegido." Por eso, cuando su editor pierde el original -de más de una resma de cuartillas a renglón seguido- el autor no puede destilar la esencia del argumento: no puede contestar a la pregunta de qué va tu novela.

Descubrimos el valor del primer borrador hace unos días: cuando ya sabes cómo termina tu historia, tienes que volverte atrás, quitar toda la paja y quedarte únicamente con aquello que dé verosimilitud (de todas las posibilidades sólo una es verdadera) a ese ansiado momento, el final de tu obra. De lo contrario, no hay horizonte ni punto de llegada, y sigues y sigues hasta no llegar a ninguna parte. Además, como uno tiene que ganarse la vida, no hay un tiempo fijo para escribir. Cuando ya sabes cómo termina, entonces se vuelve un proyecto (tienes un plan, te convierte en un escritor de mapa, dejas de ser un escritor de brújula): contar la novela. Por eso es tan importante el primer borrador. Es una manera de resolver el problema planteado por la historia que quieres contar. Hallar la estructura adecuada que la sostenga, sin caerse (novela fallida).