Era Arboleda. Habían matado al senador Moreno Valle y a la gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso Hidalgo, y otras tres personas, al derribar el helicóptero en el que viajaban a la Ciudad de México, ese 24 de diciembre de 2018, a la altura de Coronango, en unas parcelas de maíz.
A él lo llamaban El Rey del Huachicol. Pero nada que ver con el nivel que llegó a tener el verdadero: Sergio Carmona Angulo, asesinado en una barbería de San Pedro Garza García, NL., el 22 de noviembre de 2021.
Es una trama horrorosa de asesinatos y negocios sucios al amparo del poder, típica del crimen organizado. Ojalá algún día se sepa toda la verdad y sean castigados los verdaderos culpables, de preferencia acaben en una cárcel mexicana, porque eso de que el vecino del Norte haga justicia me parece aberrante (el que despacha en la Oficina Oval es un criminal convicto, eso nunca había pasado).
En mi novela desarrollo el asunto en una llamada telefónica. Sigo pensando que se trató de lo que parece que se trató: un accidente, fatal por necesidad.
Tampoco, como he dicho, me meto mucho: se tocan temas políticos como parte del mundo novelesco, pero esta novela no es, ni de lejos, una novela política. Aunque inicialmente me lo había propuesto, eran los días en que le hacían la vida imposible al Rector Malpica, pronto me di cuenta de que no tenía ni el tiempo ni el talento para acometer semejante tarea.