El Chilaquil era más mexicano que el nopal. Probablemente de ahí venía el apodo: parecía chino o coreano. Era un hombrecillo de rasgos asiáticos. Muy entrón con las mujeres, eso sí: chiquito pero rinconero. Aunque estaba casi ciego. No veía nada con sus ojos de rendija. Gastaba unos gruesos lentes opacos de aumento. Mejor no lo hagas enojar.
Otro monta era El Messi. No sé si era bueno para el deporte de las patadas, o si se parecía físicamente al argentino, o se creía el futbolista, pero era muy popular. Tanto o más que El Chilaquil.
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