Una de las cosas que pude haber hecho y no hice, fue leer la novela del ingeniero (†). Me la dio a leer y no la leí, pues nunca he leído nada por encargo. Leer para mí nunca ha sido un trabajo, mucho menos un favor. Cuando me preguntó si la había leído, le dije la verdad y se la devolví. Parecía muy preocupado que el texto anduviera rodando por ahí. Pensé que estaba temeroso de que se supiera la temática, pero ahora, porque lo experimento yo en carne propia, podría afirmar que protegía el proyecto: andaba buscando un editor en la Ciudad de México.
Se podrá decir que a nadie le interesa la obra inédita de un autor desconocido. Pero la industria editorial tiene escritores negros, escritores fantasma, porque no puede estar la maquinaria parada: la casa nunca pierde. Y aunque escribir tiene su por qué y su tiempo, publicar es un proceso editorial, que genera costos, que puede generar utilidades, y que debe seguir con o sin inspiración, con o sin calidad, y a veces, me imagino, hay que tomar textos ahí donde los haya. El chiste es vender. A veces a través de puro MKT (una portada bonita, una contra interesante, qué se yo).
En un primer momento, mientras salía el primer borrador (escribir es como dibujar: hacer bocetos), prácticamente publicaba todo aquí, confiado en que nadie se molestaría ya no digamos en leerme sino en copiarme. Tenía la ventaja de que si perdía el original en papel, lo podía recuperar en digital (al final me deshice del papel afuera de un Oxxo: lo había escaneado primero). Luego, cuando terminé el proyecto, retiré esas entradas del blog. Lo mismo hizo la autora de 50 sombras de Grey. ¿Y qué cosa escribió?, preguntó Ramón Córdoba en su conferencia Así que quieres publicar tu novela. "Una versión de La Cenicienta", dijo alguien. Al parecer, los internautas se emocionaban con cada post y la autora, la británica E. L. James, les dio a sus lectores lo que querían: fue un best-seller primero y después un éxito de taquilla (blockbuster dicen ahora: "blockbuster" era una bomba de gran potencia utilizada en la Segunda Guerra Mundial, capaz de destruir una manzana o cuadra entera (block) de edificios.).
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