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lunes, 23 de marzo de 2026

oscuro

El personaje era oscuro. No negro (ejército negro, bloque negro), no opaco. Oscuro. Y rojo, ejército rojo, el rojo alude al vital líquido (el agua es incolora). Stendhal, Rojo y Negro. ¿Vale la pena leerlo?

Facundo López comentó (2 years ago) en el canal de Ricardo Carrión Libros:

Escribo para una decena de almas que quizá no veré nunca, pero a las que adoro sin haberlas visto.

Stendhal. 

Oscura era la noche del tercer turno, oscuro el alma, el futuro. Mi última oportunidad de un empleo formal, valía un haba. Mi muchacha se estaba liando con un joven más joven que ella, madre soltera. Llega ebria a trabajar, pero no la despiden, la mandan al CKD. "Ahí los castigan cuando la han cagado feo", me dijo el ingeniero de turno.

¿Eres limpio? Me preguntó ella al desgaire. Ya no aguantaba a la mamá, estaba pensando mudarse a mi edificio. Es una cuartería, dijiste. Cada cuarto tiene un lavadero y un baño pequeño que consta de taza y regadera, no hay lavabo. No te conviene: son cuartos para dormir, no dan para más (aunque hacían fiestas, las parejas se ayuntaban, había grupos de estudio, reuniones). Estamos hablando de 2 x 4 m. Yo soy pequeña, dijo. Amenazó con pasar a ver, pero nunca se animó: le faltaron ganas, le faltó querer.

las senoras me pedian que las acompanara al bano

El sanitario llevaba meses en reparación, teníamos que caminar un tramo para ir al baño. No se haga del rogar, me decían en la madrugada. Terminaba dando mi brazo a torcer porque yo también tenía que ir a mear. Pero prefería ir más lejos, cuando compraba mi café en la máquina de financieros. Los baños estaban limpios. O pasaba debajo del comedor, al que no podía entrar, pero estaban decentes. Ahí mataron a uno que le pedaleaba la bicicleta al del sindicato. O esa fue la versión oficial, dada a conocer por Pepe Cárdenas en Grupo Fórmula. Nosotros teníamos días viendo policías de Cuautlancingo afuera de la planta armadora, pescando. Lo pescaron porque el autor intelectual estaba de vacaciones y había regresado a ordenar el homicidio, según la corrupta policía mexicana. Quizá la empresa inventó todo para sacárselo de encima. Vaya usted a saber.

espanola trabajaba para alemana

Nos daban un recorrido por todo el almacén. Pagaban 3900. Era la época en que, viviendo a lo pobre, necesitaba 6000 (pagaba renta de un cuarto por 1300, comía una vez cada dos días, cuando perdía el transporte de personal me regresaba caminando, hacía tres horas a pie). Pasaba hambre y frío, y la soledad de la nostalgia, siempre rodeado  de gente rara o extraña (tatuados, calientes, delincuentes, mariguanos, agresivos, majaderos): aquello parecía la sucursal del penal de San Miguel. No exagero: alguien había hecho suya la frase atribuida a El Chapo: más vale cinco años viviendo como rey que 100 viviendo como esclavo. Debe haber sido el pájaro nalgón que te preguntaba ¿Número de Esclavo? cuando sacaba la lista del tiempo extra.

    Aquí te dejo el recurso, decía la de RRHH. Uno empezaba en la caseta del operativo (la otra era la de los jefes): Almacén, Metales, ???? y Recibo. Cuando llegabas ahí ya le habías dado la vuelta a todo. Podías subir (te hacían jefecito de algo) o caer (al fondo, había una chava que tenía cuatro años en un lote cerrado: me regaló una playera de la empresa que le había quedado grande; la corrieron cuando no pudo con los inventarios).  Me sorprendió que hubiera tanta madre soltera en ese trabajo pesado, de ir y venir y todo a las carreras. Pero las señoras tenían habilidad para suministrar material a la línea. Y la línea de producción es un tren que no puede parar: o lo alcanzas o lo pierdes. Método JIT: Just in time, alardeaba la armadora alemana.

    Está papita, le dijo el sobrino al tío. Pan comido, afirmó el tío. Pensé en decirles no sean mamadores pero estaba tan ocupado que no tenía tiempo ni de ir a mear. Sería un lunes. El viernes ya los habían sacado de la caseta: estaban paraditos en la puerta, de conserjes.   Luego, desaparecieron. No, no estaba papita. Lo pagaban muy mal, eso sí, porque solicitaban secundaria. Pero no estaba fácil en absoluto. La gente salía corriendo de ahí. O los echaban a la calle al primer error, como a los montacarguistas, cuando chocaban los muy estúpidos (les pagaban seis mil pesos y lo hacían todo mal los muy güevones).

    Había que afiliarse a la FROC-CROC, uno de los corporativos sindicales del PRI. ¿No que desde Fox la afiliación ya no es forzosa?. Pero el sindicato tenía el contrato colectivo de trabajo. Negando el derecho al trabajo. Pero bueno, así es todo en esta especie de país. "Es sólo un formulismo", me dijo la licenciada que llevaba las afiliaciones. Pero tu firma le da firmeza: te descontaban 100 pesos por faltar a las asambleas, que eran el primer domingo de cada mes.